Entre Raíces y Horizontes — Un ensayo narrativo para comprender, acompañar y sanar
Migrar no es solo cruzar una frontera física; es atravesar un paisaje emocional invisible, marcado por pérdidas múltiples y duelos silenciosos. En el documento OMS-Salud Mental, se define la salud mental como "un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida y contribuir a su comunidad".
Este bienestar se ve desafiado por lo que la OMS llama duelo migratorio: un conjunto de reacciones psicológicas y emocionales ante la pérdida del hogar, la cultura, los lazos familiares y la identidad.
En este folleto, te invitamos a recorrer, desde una mirada narrativa y comunitaria, los caminos de la salud mental en contextos de migración. Nos basamos en dos fuentes esenciales: la Guía del promotor comunitario de la OPS/OMS, que ofrece herramientas prácticas para la atención psicosocial, y la presentación Sanando Caminos y Tejiendo Esperanzas, que profundiza en el duelo migratorio y sus implicaciones emocionales.
El duelo migratorio no es un duelo cualquiera. Según la psicología migratoria, es múltiple (se pierde mucho a la vez), prolongado (las pérdidas se sienten una y otra vez) y, en muchos casos, complicado. No es solo la tristeza por lo dejado atrás, sino también la ansiedad por lo desconocido, la frustración ante las barreras y la culpa por haber partido.
En la presentación Sanando Caminos, se describen síntomas que van desde la tristeza y el aislamiento hasta manifestaciones físicas como insomnio, fatiga y tensión muscular. Estos no son "signos de debilidad", sino respuestas naturales a un proceso de desarraigo profundo.
La Guía OMS nos recuerda que estos factores de riesgo —como el estrés acumulado, la falta de redes de apoyo o la exposición a violencia— pueden aumentar la probabilidad de trastornos psicosociales si no se abordan a tiempo.
La migración, especialmente en contextos de violencia, desplazamiento forzado o condiciones adversas, puede generar traumas profundos. La presentación Sanando Caminos menciona que muchas personas migrantes llegan con experiencias de violencia física, psicológica o sexual, viajes extremos y separaciones familiares traumáticas.
Esto puede derivar en:
Además, el estigma social agrava el sufrimiento. Ser visto como "extranjero", "sin papeles" o "amenaza" puede llevar a la persona a esconder su dolor, lo que la OPS llama duelo desautorizado: un duelo que la sociedad no reconoce ni valida.
La acogida no debe ser asimilación forzada, sino integración respetuosa —un principio que la Guía del promotor enfatiza al hablar de equidad y dignidad.
Frente al dolor, existen caminos de sanación. La Guía OMS y Sanando Caminos coinciden en que la resiliencia no es una cualidad innata, sino un proceso que se construye con apoyo, recursos y estrategias conscientes.
La espiritualidad y las prácticas culturales también son recursos protectores, como señala la Guía: "La espiritualidad puede realizar una contribución significativa a la promoción de la salud mental".
Aquí es donde la Guía del promotor comunitario toma especial relevancia. El promotor no es un terapeuta, sino un puente emocional y social entre la comunidad migrante y los servicios de salud.
El promotor debe cultivar cualidades como la empatía, la confidencialidad y la integridad. Su labor es, en esencia, humanizar el sistema y recordar que detrás de cada historia migrante hay una persona con derechos, sueños y capacidad de sanar.
Ser parte activa y reconocida de la comunidad, tener buenas habilidades de comunicación, ser honesto y confiable, tener empatía y capacidad para el manejo de conflictos, ser una persona con voluntad de aprender y compartir experiencias.
La migración no es un problema individual, sino colectivo. Por ello, el enfoque comunitario propuesto por la OPS es fundamental.
La salud mental en contextos de migración no es un lujo, es un derecho. Como sociedad, estamos llamados a construir comunidades que no solo reciban, sino que acompañen. Que no solo integren, sino que reconozcan.
La migración, con sus duelos y sus desafíos, también puede ser un espacio de resiliencia, aprendizaje y encuentro. Como señala la Guía de la OPS: "La salud mental contribuye al capital social, humano y económico de cada sociedad". Invertir en ella es invertir en un futuro más humano para todos.